El próximo 22 de febrero se celebra el Día de la Igualdad Salarial, cuyo objetivo es poner de relieve que mujeres y hombres no ganan lo mismo por la realización del mismo trabajo o de un trabajo de igual valor y sensibilizar a la ciudadanía contra la brecha salarial de género.
Esta fecha, se estableció por acuerdo del Consejo de Ministros en 2010, y simboliza que, para alcanzar los mismos ingresos anuales que los hombres a 31 de diciembre, las mujeres tenían que trabajar, de promedio, hasta el 22 de febrero del año siguiente.
La brecha salarial de género mide la diferencia media entre los salarios percibidos por mujeres y hombres, expresada como porcentaje del salario de los hombres.
Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial 2023, la brecha salarial de género en España se sitúa en torno al 15,7 %, lo que implica que, en promedio, las mujeres perciben menos que los hombres por trabajos de igual valor (el salario medio bruto anual de los hombres es de 30.372 euros, frente a los 25.591 euros de salario bruto anual que cobran las mujeres).
A pesar de que este porcentaje se ha disminuido más de un punto porcentual respecto al año anterior todavía queda mucho trabajo por hacer.
CAUSAS DE LA BRECHA SALARIAL
Entre las causas que hacen que persista la brecha salarial encontramos:
La segregación ocupacional, con una mayor presencia de mujeres en sectores peor remunerados.
La segregación horizontal se produce cuando mujeres y hombres se concentran en sectores o profesiones distintas. Las mujeres están sobrerrepresentadas en sectores como cuidados, educación, servicios sociales o comercio, mientras que los hombres predominan en ámbitos como tecnología, industria, energía o ingeniería.
El problema no es solo la diferencia sectorial, sino que los sectores feminizados suelen estar peor remunerados y menos valorados socialmente.
Esta división responde en gran medida a estereotipos de género interiorizados desde la infancia, que influyen en las decisiones formativas y profesionales.
La segregación vertical (techo de cristal)
La segregación vertical se refiere a la menor presencia de mujeres en puestos de responsabilidad y alta dirección.
Aunque las mujeres acceden en igual o mayor medida a estudios superiores, su representación disminuye en la alta dirección de las organizaciones. Entre los motivos que llevan a este techo de cristal se encuentran las dificultades para conciliar en etapas clave de promoción o sesgos inconscientes que asocian liderazgo con rasgos tradicionalmente masculinos.
Al haber menos mujeres en posiciones mejor remuneradas, la media salarial femenina se reduce, ampliando la brecha.
Mayor incidencia del trabajo a tiempo parcial
Las mujeres concentran el mayor porcentaje de contratos a tiempo parcial, en muchos casos no por elección sino por necesidad de conciliación.
El empleo parcial implica menor salario mensual, menores complementos y menores oportunidades de ascenso.
Infravaloración del trabajo feminizado
Existe una infravaloración estructural de tareas asociadas tradicionalmente a lo femenino.
Los sistemas de clasificación profesional históricamente han minusvalorados trabajos relacionados con habilidades relacionales, gestión emocional y trabajos de cuidados, dotando de mayor valor económico a trabajos de fuerza física o gestión técnica.
Penalización por maternidad y cuidados
Las mujeres asumen mayoritariamente las reducciones de jornada, excedencias por cuidado e interrupciones temporales de carrera.
Estas decisiones, muchas veces condicionadas por la falta de corresponsabilidad social y empresarial, tienen consecuencias acumulativas en menores cotizaciones, menores oportunidades de promoción y salarios más bajos a largo plazo.
Con motivo de esta celebración, el Instituto de las Mujeres ha lanzado la CAMPAÑA 22F 2026, en la que se incluyen diversas actuaciones orientadas a sensibilizar y facilitar herramientas para avanzar hacia la igualdad retributiva.
Entre ellas destacan el estudio “La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias”, el BIE nº 9 “La brecha retributiva entre mujeres y hombres” así como la herramienta “Entre salarios”.
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